Las exenciones en el Impuesto sobre Gases Fluorados de Efecto Invernadero


SUPUESTOS EN LOS QUE LA REALIZACIÓN DEL HECHO IMPONIBLE NO CONLLEVA EL NACIMIENTO DE LA OBLIGACIÓN TRIBUTARIA PRINCIPAL

En virtud de lo dispuesto en el artículo 5 de la Ley 16/2013, de 29 de octubre, por la que se establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se adoptan otras medidas tributarias y financieras, se crea el Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero.

Dicho Impuesto tiene como objetivo gravar el consumo de los elementos que tienen la consideración de gases fluorados de efecto invernadero (GFEI); elementos tales como los hidrofluorocarburos (HFC), los perfluorocarburos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6).

De esta suerte, el apartado 6 del citado artículo 5 dispone que están sujetas al Impuesto la primera venta o entrega de los GFEI tras su producción, importación o adquisición intracomunitaria, el autoconsumo de los GFEI; así como la importación y adquisición de los GFEI contenidos en los productos cuya utilización lleve aparejada inherentemente las emisiones de los mismos a la atmósfera (por ejemplo, los aerosoles o las espumas de poliuretano).

A pesar de lo expuesto, debemos destacar la previsión, por parte del legislador, de una serie de supuestos de exención. Así, están exentas:

  1. La primera venta o entrega efectuada a empresarios que destinen los GFEI a su reventa en el ámbito territorial español, siempre que estos tengan la condición de revendedores; entendiendo por revendedor la persona o entidad que, estando autorizada por la oficina gestora correspondiente, adquiera exentos los GFEI para alguno de los siguientes fines:

    -ser entregados a un consumidor final, a otra persona o entidad para su posterior comercialización en el ámbito de aplicación del Impuesto o para su uso o envío fuera de dicho ámbito territorial.

    -ser utilizados para efectuar una carga, reparación o mantenimiento de equipos de sus clientes.

  2. La primera venta o entrega efectuada a empresarios que destinen los GFEI, incluidos los contenidos en productos o equipos, a su envío o utilización fuera del ámbito territorial español.
  3. La primera venta o entrega a empresarios que utilicen los GFEI como materia prima para su transformación química en un proceso en el que altere completamente su composición o como materia prima para mezclarlos con otros GFEI.
  4. La primera venta o entrega efectuada a empresarios que destinen los GFEI a su incorporación por primera vez a equipos o aparatos nuevos.
  5. La primera venta o entrega efectuada a empresarios que destinen los GFEI a la fabricación de medicamentos que se presenten como aerosoles dosificadores para inhalación.
  6. La primera venta o entrega de GFEI destinados a efectuar la recargas en equipos, aparatos o instalaciones de los que previamente se hayan extraído otros gases y se acredite haberlos entregado a los gestores de residuos reconocidos por la Administración para su destrucción, reciclado o regeneración. La cantidad de gas exenta no podrá ser superior a la que se haya extraído del equipo y entregado al gestor de residuos
  7. La primera venta o entrega de GFEI a los buques o aeronaves que realicen navegación marítima o aérea internacional, excluida la privada de recreo. Se entiende por navegación marítima o aérea internacional la que parte del territorio español y concluye fuera del mismo (o viceversa).

En la misma línea, estará exenta en un 95%, la primera venta o entrega efectuada a empresarios que destinen los GFEI con un potencial de calentamiento atmosférico[1] igual o inferior a 3.500 a su incorporación en sistemas fijos de extinción de incendios o se adquieran en sistemas fijos de extinción de incendios.

Asimismo, estará exenta en un 95% la primera venta o entrega de GFEI a centros oficialmente reconocidos, con fines exclusivamente docentes o a centros que realicen funciones de investigación, así como a laboratorios de pruebas de empresas consultoras o de ingeniería o para la investigación de los fabricantes, siempre que no salgan de los mismos o se justifique su destrucción a través de un gestor de residuos.

[1] Por “potencial de calentamiento atmosférico” (PCA) se entiende el potencial de calentamiento climático de un gas fluorado de efecto invernadero en relación con el dióxido de carbono sobre un periodo de 100 años. El PCA de los distintos gases fluorados se prevé en el apartado 11 del artículo 5 de la Ley 16/2013. Así, por ejemplo, vemos que el potencial de calentamiento del perfluorometano es de 5.700; mientras que el del perfluorociclobutano es de 10.000.

Robert Domingo Castellet
Departamento Jurídico

FIDE Asesores Legales y Tributarios

 

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